Si has llegado hasta aquí, es porque te encuentras saturada ante la inercia del día a día, sosteniendo mucho peso, y con una autoexigencia que no te deja descansar. A lo largo de estas líneas, realizaré un recorrido por lo que puedes estar viviendo al llevar tanta carga, sin un sostén firme en el que apoyarte.
También te proporcionaré algunas claves que te ayuden a llevar esta situación con más calma y equilibrio.
Como madre, no ves el descanso como un derecho, sino como un riesgo a que tu familia pueda quedar desatendida.
Puedes pensar que, si tuvieras mayor red de apoyo, no tendrías que sostenerlo todo sola, sin embargo, esto puede ser una trampa para seguir ocupándote tú de todo. Cuando no tomas tiempo personal de calidad para ti y te descuidas, la consecuencia directa es que estás casi siempre agotada y al límite. Lo peor es que si dejas tus necesidades en último lugar, tu familia corre el peligro de que el pilar más fuerte se rompa.
¿Recuerdas cuándo fue el último momento de silencio y en calma que tuviste contigo misma?
Soltar la necesidad de llegar a todo, crea el espacio para dejar que otros también sostengan.
A veces, hay una voz interna que te dice: “no has hecho suficiente” y es que tu mente, está en una inercia de autoexigencia imparable. Si te sientes mal contigo misma por tomarte un espacio aun habiendo cosas pendientes que hacer, seguro que sabes de lo que estoy hablando. Aprender a darte el reconocimiento que mereces, es vital para rebajar la autoexigencia.
La falta de tiempo te impide llegar a todo y puede que el único ratito que tienes para parar un poco, es cuando todos duermen. Día tras día, sin tiempo de descanso de calidad, supone otra carga invisible añadida a las responsabilidades habituales que ya tienes. Puedes haber normalizado vivir agotada y, lamentablemente, sin ningún tipo de reconocimiento por parte de los tuyos (de reconocimiento social ni hablamos).
Sea cual sea la situación, la realidad es que estás agotada física y mentalmente y no logras relajarte. Es completamente natural sentirte así cuando la falta de tiempo te impide llegar a todo.
Como madre, has podido sentir que se espera que tú decidas casi todo: qué se come, qué se compra o qué plan se hace el domingo. Te animo a que delegues la toma de decisiones. Tienes derecho a decir “no sé dónde están tus calcetines” o “no me importa qué vamos a cenar, decididlo vosotros”. Quitarte la obligación de saberlo todo y delegar decisiones, te libera mucho espacio mental.
Te has podido ver en la situación de no hacer algo (como apuntarte a una formación o salir una tarde) porque sabes que a tu entorno le va a sentar mal. No necesitas que los demás estén de acuerdo para que tú tengas el derecho a hacer algo. Puedes hacerlo aunque eso cause una pequeña fricción. Tu bienestar no depende del estado de ánimo de los que te rodean.
Recuerda que decir “no quiero”, es una respuesta completa en sí misma. Este ejercicio es fácil de aplicar, y te ayuda a ser asertiva cuidando de tus necesidades. Elige una cosa al día a la que quieras decir que no (una invitación, una tarea que te pesa, un favor que no quieres hacer, etc). Repite las veces que sea necesario, sin entrar en explicaciones, usando la técnica del “disco rayado”. Te dejo algunos ejemplos:
Sé que todo esto es muchísimo más fácil explicarlo que hacerlo, por eso si te quedas atascada y no sabes cómo empezar, busca la ayuda profesional que mereces. Y si deseas que sea yo quien te acompañe, puedes contactar conmigo:
Ya he ayudado a otras madres que, como tú, estaban agobiadas ante la exigencia de sus responsabilidades, y han podido experimentar un cambio real en su estabilidad emocional, en su paz mental y en las que, por lo tanto, su vida ha mejorado. Tú también puedes hacerlo. Porque vivir la maternidad desde la calma, y no desde la supervivencia, SÍ es posible.
Si esta información te ha sido útil, te invito a que la compartas con otras madres a las que creas que les puede ayudar. Seguro que te lo agradecerán.
Y recuerda: No tienes que aprender a “poder con más”, sino aprender a soltar lo que no te toca cargar.