Si has llegado hasta aquí, es porque estás pasado por uno de los momentos más dolorosos de tu vida, una ruptura de pareja. Voy a tratar de poner en palabras lo que puedes estar sintiendo, para que veas que no estás solo/a en este proceso.
Después, exploraré contigo algunas claves y herramientas que puedan aportarte un poco de calma y alivio.
Al principio aparece una sensación fuerte de parálisis, sientes que no recuperas la normalidad de tu vida y te encuentras desorientado/a. Tus rutinas y tus planes habituales estaban estructurados en torno a tu pareja y es completamente normal que te sientas perdido/a. De golpe, te das cuenta de que tu vida se ha quedado en pausa mientras el mundo sigue girando, y no sabes cómo salir de ese estancamiento ni por dónde empezar a reconstruirte.
En medio de ese vacío, las emociones de tristeza y soledad te abruman, llevándote a sentir el final como un fracaso propio. Estás tan sobrepasado/a que es fácil que pienses que podrías haberlo impedido: recuerdas situaciones y conversaciones pasadas buscando el momento exacto en el que podrías haber evitado llegar a este punto, convenciéndote, de que si hubieras actuado de otra manera, hoy no estarías así.
Te duele el pecho como si quemase por dentro, y no es una exageración. Los estudios confirman que ese dolor es real: duele el corazón, duele el cuerpo y hasta respirar. El vacío, la incertidumbre y la soledad duelen igual que una herida física.
Tu autoestima está muy debilitada y bajo mínimos, y hasta la decisión más pequeña te supone un mundo. Te asusta pensar que vas a necesitar mucho tiempo para volver a estar bien contigo mismo/a. Estás dividido/a por una lucha interna entre tus recuerdos y la voluntad de querer avanzar.
LA PARTE MÁS DOLOROSA ES: Cuando llegas a la conclusión de que el amor no puede con todo y tienes que dejar ir a la otra persona.
Pasar por una ruptura de pareja es tan doloroso, que no hay palabras exactas que puedan expresar tu sentir. Vamos a poner un poco de luz en todo este malestar para que puedas empezar el camino hacia tu recuperación.
No busques información de tu ex en sus redes sociales, a través de amigos en común o frecuentando lugares donde sabes que os podéis encontrar. Aunque es muy doloroso dejar de tener información de una persona con la que has compartido tanto, te va a ayudar a ir cicatrizando tu herida.
Aunque es muy difícil, no te resistas a la realidad. Es el primer paso para ganar un poco de libertad. Céntrate en aceptar que se ha acabado, incluso si no entiendes el porqué. Esto te ayudará a avanzar, aunque sea muy despacio.
Dada la situación, es normal que en ocasiones pierdas tu centro e intentes convencer a tu ex de que cambie de opinión. Te animo a que recuerdes que el autorrespeto debe ser tu límite: si para estar con alguien tienes que poner en juego tu dignidad, ese precio es demasiado alto.
Los recuerdos físicos como regalos, fotos u objetos decorativos, son “interruptores” que pueden llevarte en un momento a sentimientos profundos de tristeza y soledad. No hace falta que te deshagas de todo, simplemente guárdalo en algún sitio, y libéralo de tu vista. Crea espacio físico real y dale un respiro a tu mente para que pueda avanzar.
A veces no hay una respuesta lógica que te aporte calma y te deje satisfecho/a. Buscar el “porqué infinito” solo alarga tu malestar y tu duelo. Te animo a que inviertas esa energía en aceptar la situación, en vez de en entender “por qué se fue” o “por qué lo vuestro no ha funcionado”.
Empezar una nueva relación para anestesiar el dolor, te impide hacer un duelo sano, y, además, suele acabar en otra ruptura. Te invito a que aprendas a estar a solas contigo antes de abrir la puerta a otra persona.
Que lo vuestro se haya terminado, no significa que no fuera real. No has perdido el tiempo. Te animo a que te enfoques en los aprendizajes, así llegarás a ver la relación como un ciclo de tu vida que ya ha cumplido su función.
Ser amigos justo después de romper, suele ser una forma disfrazada de no soltar el vínculo. Necesitas distancia física y emocional para hacer tu proceso de duelo. El contacto cero es medicina tras una ruptura. La amistad con un ex solo es posible cuando ya no hay esperanza de volver.
Para el evitar el agotamiento físico, mental y emocional de estar veinticuatro horas pensando en el duelo, te propongo reservar todos los días un espacio para atender lo que sientes. Así impides que los pensamientos intrusivos y las emociones intensas te interrumpan en cualquier momento.
Cuando aparezcan los pensamientos y emociones abrumadoras en situaciones donde tienes que estar a otra cosa (en el trabajo, en el autobús, con tus hijos, etc), comunícate con ellos y diles: “Os veo, pero ahora no puedo atenderos, os he reservado un hueco más tarde para poder ocuparme de vosotros”. De esta manera, puedes seguir con lo que estés haciendo en ese momento. Esto es muy importante para tu recuperación porque no estás tapando ni ocultando nada, estás creando el espacio que merecen, pero en un momento que a ti te va bien.
Las indicaciones son las siguientes:
Realizar este ejercicio es el primer paso para cuidar de ti, pero no tienes por qué hacerlo en soledad. Mi recomendación más sincera es que busques la ayuda profesional que mereces, y que seguro que va a agilizar tu proceso (que es único y diferente a cualquier otro).
Si deseas que sea yo quien te acompañe, puedes contactar conmigo:
Ya he ayudado a otras personas que, como tú, estaban viviendo una ruptura, y han podido recobrar la estabilidad emocional y la paz mental necesarias para retomar las riendas de su vida. Y tú también puedes hacerlo. Superar una ruptura SÍ es posible.
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Lo más difícil es empezar y dar el primer paso, pero si has llegado hasta aquí, tú ya lo has hecho. ¡Adelante, no te detengas!