Si has llegado hasta aquí, seguramente te han hecho mucho daño en el pasado y sientes miedo de que la historia se vuelva a repetir. Puede que hayas sido el soporte emocional e incluso económico de más de una pareja, y te cuesta encontrar el límite entre ser necesitado/a y ser amado/a.
Si eres una persona que está siempre disponible, es muy probable que termines adaptándote a sus horarios, aceptando que te cancele planes en el último momento e incluso conformándote con un encuentro rápido que no te llena.
Puede que hayas visto banderas rojas desde el principio, pero te enamoraste de lo que esa persona podía llegar a ser, no de la persona que es hoy.
Eres muy empático/a y puedes comprender cualquier comportamiento de tus parejas, porque conoces su historia y sus traumas del pasado. Confundes mariposas en el estómago, con el nerviosismo y la intranquilidad de si va a querer quedar contigo o no.
Uno de los mayores problemas de arrastrar varios “fracasos” amorosos, es la huella que deja en tu autoestima. Crees que la otra persona no se compromete porque no eres suficiente y en tu interior piensas: “si fuera más delgado/a”, “si tuviera un trabajo mejor”, etc.
Intentas ser la persona perfecta, comprensiva y paciente porque así se dará cuenta de que quiere estar contigo.
¿Has confundido alguna vez química sexual con compatibilidad en el amor? Puede que hayas utilizado el sexo para sentirte más cerca de la persona o como manera de solucionar vuestros problemas.
Cuando te das cuenta de que repites el mismo patrón de pareja, has pensado que tienes mala suerte o un imán para hombres/mujeres que no se comprometen. Este tipo de relaciones traen consigo muchos vaivenes emocionales, y es fácil confundir intensidad con vínculo emocional. Cambiar horarios, gustos y fingir que todo te parece bien mostrándote independiente, es una solución que no te ha funcionado hasta el día de hoy.
Te esfuerzas mucho evitando cualquier conflicto o dejando que la otra persona tome todas las decisiones (sin expresar lo que sientes o aceptando condiciones injustas).
Si has tenido varias relaciones que no han funcionado, puedes (sin querer) estar obsesionado/a con tener pareja, teniendo una visión poco objetiva de la realidad y de ti mismo/a. Quizás tengas la autoestima baja y estás atrapado/a en el bucle de enlazar una relación tras otra; esto es completamente normal. Tu deseo de encontrar y mantener una pareja es muy grande (y por supuesto lícito). Voy a darte un mapa de ruta paso a paso, que pueda orientarte en esta situación.
Aunque parezca simple y básico, lo primero es saber qué quieres. Para ello, es importante conocerte a ti mismo/a, puedes hacerte las siguientes preguntas:
Al principio aparece una sensación fuerte de parálisis, sientes que no recuperas la normalidad de tu vida y te encuentras desorientado/a. Tus rutinas y tus planes habituales estaban estructurados en torno a tu pareja y es completamente normal que te sientas perdido/a. De golpe, te das cuenta de que tu vida se ha quedado en pausa mientras el mundo sigue girando, y no sabes cómo salir de ese estancamiento ni por dónde empezar a reconstruirte.
En medio de ese vacío, las emociones de tristeza y soledad te abruman, llevándote a sentir el final como un fracaso propio. Estás tan sobrepasado/a que es fácil que pienses que podrías haberlo impedido: recuerdas situaciones y conversaciones pasadas buscando el momento exacto en el que podrías haber evitado llegar a este punto, convenciéndote, de que si hubieras actuado de otra manera, hoy no estarías así.
Te duele el pecho como si quemase por dentro, y no es una exageración. Los estudios confirman que ese dolor es real: duele el corazón, duele el cuerpo y hasta respirar. El vacío, la incertidumbre y la soledad duelen igual que una herida física.
Tu autoestima está muy debilitada y bajo mínimos, y hasta la decisión más pequeña te supone un mundo. Te asusta pensar que vas a necesitar mucho tiempo para volver a estar bien contigo mismo/a. Estás dividido/a por una lucha interna entre tus recuerdos y la voluntad de querer avanzar.
Es imprescindible tener claros unos mínimos cuando estás conociendo a alguien. Los mínimos son las características imprescindibles sin las cuales NO debes seguir sosteniendo ese vínculo. Si no existen los mínimos, es imposible crear nada. Voy a nombrarlos y explicarlos brevemente:
El interés no se fabrica, no es lo mismo querer ir despacio que no tener interés. Cuando alguien quiere conocerte y pasar tiempo contigo, lo hace de forma natural, y lo normal es que esa persona se muestre disponible.
Dar mucho para que la otra persona no se vaya, es una forma de mendigar amor. Con la única persona que debes ser absolutamente generoso/a, es contigo. Intentar ser el hombre o la mujer perfecta, comprensiva y paciente ignorando que el otro no está dando lo mismo a cambio, sólo te daña a ti.
No se puede construir nada desde la incoherencia; si la persona te dice que quiere conocerte y las acciones te indican lo contrario, entonces esa persona no es para ti. No le des más vueltas, seguro que ya tienes la experiencia de que este tipo de vínculo sólo te va a dar quebraderos de cabeza. Si detectas una incoherencia comunícate con honestidad, puedes decir: “me dices que no quieres pareja pero te comportas como tal, tómate tu tiempo para aclararte”.
No es normal sentir que agobias a la otra persona sólo por querer acercarte. Tienes que poder mostrarte tal y como eres, si tienes que dejar de ser tú mismo/a, esa persona no es para ti. Sentirte correspondido/a es el mínimo exigible para relacionarte con alguien.
Es posible que sin darte cuenta, el miedo al abandono y al rechazo te impidan poner límites y te hagan mostrarte excesivamente complaciente. No te cuentes más excusas para seguir en una relación sin recibir los mínimos. Quizás te resuena alguna de éstas:
A veces sucede que la persona que estás conociendo desaparece de repente, ¿Comprobaste antes de que eso ocurriese si quería o no una pareja? Trabaja el autoengaño para poder mostrarte tal y como eres, esperando recibir (al menos) lo mismo que tú ofreces.
El amor es un misterio, no podemos controlarlo ni elegir conscientemente quién nos atrae. Por ello, date la oportunidad de conocer a diferentes personas, no es fácil dar a la primera con alguien que encaje contigo. Permítete explorar y conocer personas sin la necesidad de encontrar cuanto antes una pareja.
La mayoría de personas son un “no”, por eso tienes que tener muy claro lo que quieres y ser muy honesto/a contigo mismo/a.
Si llevas tiempo intentando encontrar pareja, repites siempre el mismo patrón, o cuando empiezas una relación sientes miedo a perderla y te olvidas de ti, te invito a que busques la ayuda profesional que mereces. Si deseas que sea yo quien te acompañe, puedes contactar conmigo:
Espero que este artículo te haya resultado útil, si crees que le puede servir a más personas, por favor ayúdame a compartir. Puedes contactar conmigo para ampliar la información o para que comentemos tu caso particular.
Gracias por haber llegado hasta aquí y recuerda que sentir conexión física o emocional no es suficiente para que una relación funcione.